Vaquita fitófaga en soja. : Identificación y datos bioecológicos.

Megascelis sp. (Coleoptera: Chrysomelidae: Megascelinae)

Introducción


En el cultivo de soja es frecuente hallar coléopteros de la familia de los crisomélidos, conocidos vulgarmente como “vaquitas”, alimentándose del follaje y otras partes aéreas de este cultivo. Durante los dos últimos años se han observado en mayor número ejemplares de un crisomélido no citado para el cultivo en nuestro país.
Estos coleópteros se observan desde hace tiempo sobre plantas útiles y malezas, pero últimamente se ha detectado un importante aumento de su población produciendo daños de consideración en el cultivo; posiblemente debido a la falta de malezas en lotes con barbecho químico.

Identificación y biología
 Los adultos de Megascelis son activos durante el día, muy movedizos, tienden a realizar vuelos cortos cuando se los molesta y se encuentran en grupos más o menos numerosos. No estridulan ni saltan como sucede con otros crisomélidos.

Poco es lo que se conoce sobre la biología de estos insectos. En miembros de este género de América Central se observó que los adultos causan pequeños agujeros en las hojas. Los huevos son colocados en grupos entre los pliegues de las hojas y son cubiertos por una membrana traslúcida fina, secretada presumiblemente por la hembra luego de la oviposición. Las larvas luego de la eclosión se entierran para alimentarse de las raíces. Las larvas de otras familias de crisomélidos son de color blanco, con la cápsula cefálica y la placa anal negras y poseen solamente tres pares de patas en los segmentos del tórax.

Relación con el cultivo de soja


En cultivos de soja de primera época de siembra ubicados en la zona de Totoras, Salto Grande, Serodino, San Genaro, Bernardo de Irygoyen y Gálvez (centro-sur de Santa Fe) (4, 5) se observaron ataques de importancia desde fines de octubre en adelante causando defoliación muy intensa en algunos sectores del lote, principalmente en las borduras y rodeos.

Los adultos roen cotiledones desde la emergencia del cultivo y se alimentan de hojas tiernas haciendo agujeros redondeados de bordes irregulares. Este tipo de perjuicio en las hojas es generalmente distinguible del causado por larvas de lepidópteros. Se observó mayor presencia de estos insectos en las borduras aledañas a cultivos de trigo cosechado o por cosecharse.

De acuerdo a investigaciones realizadas del efecto sobre el rendimiento de otros crisomélidos en cultivos de soja en Estados Unidos (6; 7) podemos realizar las siguientes generalizaciones. Si el ataque de los adultos se produce poco después de la emergencia, pueden retrasar el crecimiento de las plántulas afectadas al destruir los cotiledones, lo que reduce la fuente primaria de energía en ese estado vulnerable del desarrollo de la planta.

Si atacan al cultivo en el estado vegetativo la defoliación causada puede contribuir a reducir la velocidad de crecimiento y la capacidad fotosintética de las planas afectadas. Su incidencia en el rendimiento final dependerá del porcentaje de defoliación causado y en consecuencia de la capacidad del cultivo de compensar las pérdidas de follaje.

Si se dan condiciones ambientales que favorecen un alto nivel poblacional por falta de plantas alternativas para alimentarse y cuando el cultivo de soja está particularmente susceptible a la defoliación, cuando hay stress por sequía, la aplicación de insecticidas va a ser requerida para prevenir pérdidas económicas de rendimiento. Cuando se decide la necesidad de usar un insecticida, hay que estimar la defoliación existente y el número de adultos mediante un método de muestreo.

Teniendo en cuenta el potencial de daño de este insecto por el estado fenológico del cultivo en que aparece recomendamos prestar atención de su presencia no solamente sobre plantas cultivadas sino también sobre malezas en áreas no cultivadas para las campañas futuras de soja, sobre todo en la zona sur de Santa Fe.